À propos de cet outil
Para qué sirve esta calculadora
El interés compuesto es el mecanismo por el que los intereses ya generados pasan a generar, a su vez, nuevos intereses. El capital deja de crecer en línea recta y empieza a crecer en curva, porque cada periodo arranca desde una base mayor que el anterior. Esta calculadora hace visible ese efecto: introduces un capital inicial, una aportación periódica, un tipo de interés anual, un plazo en años y la frecuencia de capitalización, y obtienes el capital final, el total aportado de tu bolsillo y los intereses generados por el propio dinero.
Está pensada para decisiones de ahorro reales. Si haces aportaciones periódicas a un fondo indexado o a un plan de pensiones, la simulación muestra en qué se convierten 200 € al mes a lo largo de veinte o treinta años. Si estás ahorrando para la entrada de una vivienda, te dice cuánto tiempo necesitas para alcanzar la cifra objetivo. Si comparas un depósito a plazo con una cuenta remunerada, permite ver si medio punto de diferencia justifica mover el dinero. Y también funciona a la inversa: aplicada al saldo aplazado de una tarjeta revolving, con TAE del 20 % o más, enseña con crudeza a qué velocidad crece una deuda que no se amortiza.
El método de cálculo
Sin aportaciones, la fórmula es VF = C × (1 + r/n)nt, donde C es el capital inicial, r el tipo anual en decimal, n el número de capitalizaciones al año y t los años. El interés simple, en cambio, se calcula siempre sobre el capital inicial y crece de forma lineal. A cinco años la diferencia es pequeña; a treinta años es determinante.
Cuando hay aportaciones periódicas se suma el término de renta: VF = C × (1 + i)N + A × [((1 + i)N − 1) / i], siendo i el tipo del periodo, N el número de periodos y A la aportación. Esta calculadora supone aportaciones a final de periodo, que es la convención más prudente y la que refleja mejor una transferencia programada. La frecuencia importa: un tipo nominal del 6 % capitalizado mensualmente equivale a una TAE del 6,17 %. Por eso conviene comparar productos siempre por TAE y nunca por el tipo nominal.
Un ejemplo con cifras
Supongamos 10.000 € iniciales, aportaciones de 200 € al mes durante 25 años y un rendimiento anual del 6 % con capitalización mensual. El tipo mensual es del 0,5 % y hay 300 periodos. Los 10.000 € iniciales se convierten en unos 44.600 €. Las aportaciones suman aproximadamente 138.600 €. El capital final ronda los 183.200 €, frente a 70.000 € aportados realmente —10.000 € iniciales más 60.000 € de aportaciones—, lo que deja unos 113.200 € de intereses. Es decir, más del 60 % del resultado final lo ha generado el propio capital.
Si el mismo plan se acorta a 15 años, el capital final baja a unos 82.700 €, aunque solo se han dejado de aportar 24.000 €. Los últimos años pesan mucho más que los primeros porque capitalizan sobre el saldo más alto de todo el periodo. De ahí la conclusión práctica: empezar pronto suele ser más determinante que aportar mucho.
Cómo usarla bien
Elige un tipo realista según el producto. Una cuenta remunerada o un depósito seguirán los tipos del BCE y difícilmente sostendrán rentabilidades de dos dígitos; una cartera diversificada de renta variable ha rendido históricamente en torno al 7 % anual nominal a largo plazo, con caídas fuertes por el camino. Proyecta siempre un escenario prudente además del optimista.
Descuenta las comisiones del tipo antes de introducirlo. Un 1 % anual de gastos totales sobre una rentabilidad bruta del 7 % significa teclear 6 %, y a treinta años esa diferencia se lleva una parte muy considerable del capital final. Ten en cuenta también la inflación: un 5 % nominal con un 3 % de inflación es solo un 2 % real. Y usa la regla del 72 como comprobación rápida: 72 dividido entre el tipo da los años aproximados para duplicar el capital.
Por último, recuerda la fiscalidad. En España los rendimientos del ahorro tributan en la base del ahorro cuando se materializan, con tipos que arrancan en el 19 %, mientras que los fondos de inversión permiten traspasos sin tributación hasta el reembolso. La calculadora trabaja en términos brutos y no aplica ninguna retención.
Para profundizar con más escenarios, lee nuestra guía: El interés compuesto y el efecto bola de nieve.
Aviso
La simulación supone un tipo constante durante todo el plazo, algo que ningún producto de inversión garantiza. Rentabilidades pasadas no garantizan rentabilidades futuras y el valor de las inversiones puede bajar. Los importes son brutos y no incluyen impuestos, comisiones ni reembolsos. Esta herramienta es divulgativa y no constituye asesoramiento financiero.